Lo que generalmente se entiende como evolución en el desarrollo humano se presenta como lineal. Esta línea de pensamiento asume que el hombre evolucionó desde tiempos bárbaros, incivilizado al comienzo, y luego de un largo período gradualmente se civilizó, se hizo más culto y con mejores condiciones. Esta es una conclusión muy limitada. Si retrocedes a civilizaciones más antiguas, encontrarías que en aquellos tiempos había gente muy inteligente. La naturaleza no privó a ninguna generación, en ninguna época, de civilización, cultura y renamiento. Por supuesto, ha habido tiempos en que la vida ha sido más culta y civilizada que en otros.
Hace ya mucho, el tiempo era visto como una rueda o círculo en vez de lineal. Un círculo significa que siempre se vuelve al mismo punto. Desde la Era de la Oscuridad se vuelve a la Era Dorada. Luego, con el correr del tiempo, el conocimiento de una civilización se pierde y más tarde en un futuro, se reaviva nuevamente. Lo que hoy denominamos “Nueva Era” (New Age) no es nada nuevo; es todo muy antiguo. De hecho, el conocimiento y las técnicas que compartimos en el arte de vivir tienen base en las escrituras védicas de hace miles de años atrás.
Basta una visión retrospectiva del siglo pasado o aun de las últimas décadas; los valores eran muy diferentes. La gente estaba mucho más pendiente de la ostentación, o mucho más preocupada por lo que los demás pensaran de ellos. Con el comienzo de la Nueva Era, vemos que los valores cambian. En la Vieja Era la gente creía ver a Dios en alguna parte en las nubes. En la Nueva Era, la idea de que Dios está dentro de nosotros, que somos parte de lo Divino, va cobrando más fuerza.
La gente de la Nueva Era habla en términos de conciencia, pone más énfasis en los valores humanos, el amor y la meditación. Si alguien hubiera hablado sobre el amor unas décadas atrás, se habría pensado que se trataba de charlatanería y de algo poco cientíco. La Vieja Era estaba más orientada hacia la cabeza; la Nueva Era está más orientada al corazón; sin embargo la gente continúa buscando más sustancia.
Estamos, en una época muy afortunada, porque estamos saliendo de tiempos oscuros hacia una era con más fe, más amor, más compasión y más preocupación por los demás. Y no solamente preocupación por los demás, hemos empezado a preocuparnos por el planeta, algo de lo que no se había oído hablar hasta hace muy poco. El medio ambiente se ha convertido en el tema de conversación de esta década. Hace unas décadas nadie se preocupaba por el medio ambiente, y ni siquiera se conocía esta palabra que hoy en día es tan común. El arte de vivir es comprender que somos uno y que todos estamos conectados, en estos tiempo de cambio e incertidumbre comprender esto y ver los acontecimiento desde una perspectiva más amplia nos da paz y expande nuestra conciencia.