El arte de vivir es tomar consciencia de nuestros pensamientos y observarlos. La calidad de nuestras vidas depende enormemente de la calidad de nuestros pensamientos y estados de ánimo. ¿No es este un momento perfecto, entonces, para permitir que la mente libere las emociones del pasado y se renueve con energía positiva?
«El dolor es inevitable, el sufrimiento es tu elección». – Gurudev Sri Sri Ravi Shankar
Nuestra mente tiene una tendencia a aferrarse a lo negativo. Como un cassette atascado, seguimos reproduciendo eventos del pasado en nuestras mentes, y nos aferramos a las emociones negativas relacionadas durante meses o a veces años. Estas emociones (ira, pena, arrepentimiento, culpa) fomentan la negatividad, alejando la mente del presente.
¿Esta práctica es productiva? No, en absoluto ¿Nos ayuda a resolver nuestros problemas? Tal vez no. Las investigaciones dicen que el estrés causado por el pensamiento negativo crea cambios en el cerebro que pueden afectar la probabilidad de trastornos mentales como la ansiedad, la depresión, el TDAH e incluso la esquizofrenia.
A continuación, desde el arte de vivir compartimos algunas prácticas que ayudan a limpiar la mente del desequilibrio emocional, trayendo una sensación de calma, bienestar y ligereza:
- Pregúntate si esto importará dentro de cinco años
Mirar los acontecimientos en el contexto del tiempo y el espacio nos proporciona una perspectiva más amplia, y nos ayuda a soltarnos y seguir adelante. Hay que mirar el pasado como un acontecimiento, el presente como una acción, y el futuro como una combinación de ambos. De esa manera no te arrepentirás de lo que ya ha sucedido, no te preocuparás por lo que está sucediendo ahora mismo, ni te preocuparás por el futuro.
- Escribirlo
A veces el uso de la escritura como medio para expresar tus emociones ayuda a aliviarlas. Tiene un extraño efecto de desclasificación en la mente. Es casi como decir adiós a los pensamientos y emociones negativas. Cuando escribimos una experiencia negativa y las emociones relacionadas, nos convertimos en testigos del evento y observamos nuestros sentimientos desde una perspectiva de tercera persona, lo que ayuda a liberarlos.
Reconocer y trabajar con las emociones negativas es mucho más efectivo, en vez de resistirse a ellas o suprimirlas. Puede que al principio se necesite un esfuerzo, pero el alivio interior y la felicidad resultantes son inestimables. El arte de vivir es transformar lo negativo en amor y todos tenemos esa capacidad en nuestro interior.
