El amor es la más fina de todas las emociones; también es la más poderosa. Puedes ocultar fácilmente tus pensamientos; los sentimientos, sin embargo, son más difíciles de ocultar. Cuando miras a los ojos de una persona, puedes ver sus sentimientos. No es lo mismo con los pensamientos. Si alguien está tramando o conspirando, no podrás entenderlo. Pero el amor no puede ser ni totalmente escondido ni totalmente expresado. Cuanto más intentas ocultarlo, más evidente se vuelve. El amor se expresa de muchas maneras. No tienes que decirle a nadie que lo amas: tu andar, tu hablar, tu mirada, todo transmitirá ese amor.
El amor brota de tu propia presencia. En el arte de vivir compartimos 3 de los efectos que tiene el amor:
- El impacto magnético

Aquel que ha alcanzado la plenitud del amor puede manifestar alegría en todas sus acciones. El amor tiene un impacto magnético en todos los que están a tu alrededor. Si has alcanzado la plenitud del amor, todos se sentirán seguros en tu compañía, en tu presencia. Quien se acerque a ti, se sentirá como en casa, cómodo, como si fueras una madre.
- Poder de limpieza
Tu amor tiene el poder de purificar todo lo que te rodea. Las lágrimas de amor purifican las familias, las tradiciones, los pueblos y las aldeas; purifican esta tierra.
- Alegría pura
Aquel que está lleno de amor, que derrama lágrimas de gratitud, su misma presencia es disfrutada por aquellos con quienes se ha cruzado. Cuando tu vida está floreciendo en el amor, traes gran consuelo, gran alivio y alegría. El poder del amor trasciende los mundos. Cuando meditas, o te dedicas a cualquier práctica espiritual como las que compartimos en el arte de vivir, puedes conectarte con esa fuente de amor que eres.
