Otra perspectiva del amor

Generalmente quedamos atascados en nuestras diferencias porque hemos perdido la visión de nosotros mismos. Tratamos de manipular al otro en nombre del amor. Es natural que cuando amamos a alguien, deseamos que sea perfecto.

No puedes ver los agujeros del suelo desde la cima de una colina. Desde un avión, la tierra parece muy llana y pareja. Lo mismo sucede desde un estado elevado de conciencia, no ves los problemas y dificultades de los demás. Pero cuando bajas a tierra, ves todos los agujeros. Cuando quieres rellenar agujeros, primero tienes que verlos. No puedes construir una casa si estás volando en un avión. No puedes emparejar la tierra sin mirar los agujeros, rellenarlos y quitar los guijarros.

Es por eso que cuando amas a alguien, cuando estás cerca, le encuentras defectos. Pero encontrar defectos destruye el amor y en lugar de ayudar a rellenar los agujeros, escapas. Cuando amas a alguien y ves sus defectos, quédate con él y ayúdalo a rellenar los agujeros. Esto es sabiduría, de esto se trata el arte de vivir.

¿Por qué amas a alguien? ¿Por sus cualidades o por un sentimiento de afinidad o intimidad?

Puedes amar a alguien por sus cualidades y no tener un sentimiento de afinidad. Este tipo de amor hace aparecer la competencia y los celos. No es este el caso cuando el amor parte de un sentimiento de afinidad.

Si amas a alguien por sus cualidades, cuando éstas cambian o te acostumbras a ellas, también cambia tu amor. Sin embargo, si amas a alguien desde la intimidad o la afinidad, el amor durará para toda la vida.

La gente dice, “amo a Dios porque Él es grande”. ¿Y si descubriéramos que Dios es común, como uno más de nosotros? Entonces nuestro amor por Dios colapsaría. Si amas a Dios porque es tuyo, como quiera que sea, aún si Él crea o destruye, lo seguirás amando. El amor por la afinidad es como el amor por ti mismo.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar