Los seres humanos se diferencian de otras especies por la complejidad en sus relaciones. Cuanto más avanzados somos, más debemos enfrentar el desafíos de las relaciones. Los animales no tienen ningún problema en relacionarse. No buscan consejo ni terapeutas.

En cada ser humano existe una profunda necesidad de conectarse. Esta necesidad lo pone a uno en la búsqueda de una relación y una vez conseguida, queremos que dure para siempre. Cuando dices o escuchas a alguien decir, “Te quiero mucho”, la respuesta típica es, “¿Me amarás para siempre?”
Queremos que ese amor sea para siempre. En este momento alguien está enamorado de ti o tú estás enamorado de alguien, pero no es suficiente. Muchos incluso dicen, “Te amo para siempre, para toda la vida, hasta mi último aliento”. Las palabras varían pero lo que deseamos es que el amor sea eterno. No nos alcanza tener amor en este momento. El arte de vivir es comprender que la vida está hecha de un amor infinito, que es intocable y eterno.
También nos gusta saber que esa relación tiene alguna conexión en el pasado. A menudo se dice, “Estoy seguro que esta conexión que tenemos viene del pasado, tal vez seas mi alma gemela”. Queremos que la conexión sea profunda y aspiramos a que dure hasta la eternidad. Esta tendencia en nuestra relación indica algo más profundo. Demuestra que la necesidad no viene desde un nivel mental sino desde algún rincón desconocido que no podemos ni imaginar.
¿Y qué importa si alguien estuvo relacionado contigo en el pasado? ¿Por qué debería estarlo en el futuro? Cuando las cosas van bien, piensas que la relación siempre fue así, siempre han estado enamorados. Pero cuando las cosas comienzan a funcionar mal, aun después de muchos años, lo primero que piensas es que estabas equivocado y que jamás estuvieron juntos en una vida pasada. ¿Por qué siguen juntas tantas parejas después de tantos años? Simplemente observen. Si nuestra relación está basada en una necesidad personal, no durará demasiado. Una vez que la necesidad haya sido satisfecha, ya sea en el ámbito físico o emocional, la mente busca otra cosa, en otra parte. Si en cambio la relación parte de un deseo de compartir, entonces podrá durar más.
Si sabes remar un bote, puedes remar cualquier bote. Si no sabes remar, cambiar el bote no servirá de nada. Cambiar de relación no resuelve el problema de relacionarse. Tarde o temprano, estaremos en la misma situación con cualquier pareja. Debemos buscar en otra parte. Debemos buscar profundamente en nuestro interior desde dónde empezamos a relacionarnos. Las técnicas de respiración y meditación que compartimos en el arte de vivir te ayudan a conectar con el amor puro que está en tu interior, ayudando a mejorar el vínculo más importante, el que tienes contigo mismo.